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REVISTA INCAING  
ISSN 24489131  
PROCRASTINACIÓN ACADÉMICA DE LOS  
UNIVERSITARIOS EN MÉXICO  
María del Sagrario Cisneros1, Silvia Marissa Castillo Reyes2*, Patricia Sánchez Espinoza3,  
María Esther Romero Valencia4, Raúl GuevaraPuga5, María del Carmen Jiménez Cisneros6.  
Resumen - El propósito de este estudio es analizar la  
The results demonstrate that procrastination is not mere laziness,  
procrastinación académica en universitarios de México,  
but a multifaceted phenomenon driven by anxiety, low self-  
identificando las variables psicológicas y contextuales que la  
efficacy, and academic burnout. Factors such as Internet addiction  
originan y su impacto en el bienestar estudiantil. Para ello, se  
and difficulties in virtual environments have exacerbated this  
realizó una revisión sistemática de literatura científica reciente,  
trend, turning it into a critical barrier to performance. In  
centrada en investigaciones en español e inglés. El procedimiento  
conclusion, the study emphasizes that procrastination is an  
consistió en seleccionar estudios con rigor metodológico que  
emotional dysregulation that requires urgent interventions; it is  
permitieran contrastar la realidad nacional con las tendencias  
necessary to develop university programs that promote resilience  
globales, buscando entender por qué los estudiantes postergan  
and self-regulation, addressing the problem not only from time  
voluntariamente sus responsabilidades a pesar de conocer las  
management but also from mental health.  
consecuencias negativas.  
Los resultados demuestran que la procrastinación no es simple  
Keywords: Academic self-regulation, Self-efficacy, University  
pereza, sino un fenómeno multifacético impulsado por la ansiedad,  
mental health.  
la baja autoeficacia y el agotamiento académico. Factores como la  
adicción a Internet y las dificultades de los entornos virtuales han  
I.  
INTRODUCCIÓN  
agravado esta tendencia, convirtiéndola en una barrera crítica  
para el rendimiento. En conclusión, el estudio subraya que la  
postergación es una desregulación emocional que requiere  
intervenciones urgentes; es necesario desarrollar programas  
universitarios que fomenten la resiliencia y la autorregulación,  
abordando el problema no solo desde la gestión del tiempo, sino  
desde la salud mental.  
La procrastinación académica se ha convertido, casi sin  
hacer ruido, en una compañera habitual de la vida universitaria.  
Está ahí, sentada al lado del estudiante que promete empezar  
“en un rato”, no mañana… bueno, quizá sí mañana. Este  
fenómeno, tan extendido a nivel global incluido México, no es  
inocente: arrastra consigo consecuencias que afectan tanto el  
rendimiento académico como el bienestar psicológico y físico,  
elevando los niveles de estrés y ansiedad como si fueran la  
marea que sube sin pedir permiso [1], [2], [3], [4], [5], [6], [7].  
La investigación ha intentado desenredar este nudo y ha  
encontrado múltiples hilos: ansiedad, autoeficacia, apoyo  
social, agotamiento académico y rasgos de personalidad, todos  
entrelazados en una trama más compleja de lo que parece a  
simple vista [8], [9], [10],[11]. Este análisis, precisamente,  
busca ordenar ese entramado, poniendo especial atención al  
contexto mexicano sin perder de vista el panorama  
internacional.  
Palabras clave: Autorregulación académica, Autoeficacia, Salud  
mental universitaria.  
Abstract - The purpose of this study is to analyze academic  
procrastination among university students in Mexico, identifying  
the psychological and contextual variables that cause it and its  
impact on student well-being. To this end, a systematic review of  
recent scientific literature was conducted, focusing on research  
from Mexico and Latin America. The procedure involved selecting  
studies with methodological rigor that allowed for a comparison  
between the national reality and global trends, aiming to  
understand  
why  
students  
voluntarily  
postpone  
their  
responsibilities despite being aware of the negative consequences.  
1 María del Sagrario Cisneros, Docente del Departamento Ciencias Económico  
Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad Guzmán.  
Se suele definir la procrastinación académica como el  
aplazamiento voluntario y, en apariencia, injustificado de tareas  
académicas, aun cuando se conocen las consecuencias  
negativas de esa decisión [12]. Y ahí reside su ironía más aguda:  
el estudiante no ignora el daño, lo anticipa… pero aun así  
pospone. No es simplemente una cuestión de pereza; es, más  
bien, un conflicto interno donde la intención y la acción no  
logran encontrarse. Sus efectos van mucho más allá de una  
calificación baja: se traducen en ansiedad, estrés, una  
percepción deteriorada de uno mismo y, en casos extremos, el  
abandono escolar [13]. En un entorno universitario que exige  
cada vez mayor autonomía, entender por qué ocurre este  
fenómeno se vuelve no solo relevante, sino urgente [14].  
2*  
Silvia Marissa Castillo Reyes, Docente del Departamento Ciencias  
Económico Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad  
Guzmán. marissaitcg@hotmail.com (autora corresponsal)  
3 Patricia Sánchez Espinoza, Docente del Departamento Ciencias Económico  
Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad Guzmán.  
4
María Esther Romero Valencia, Docente del Departamento Ciencias  
Económico Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad  
5
Raúl Guevara Puga, Docente del Departamento Ciencias Económico  
Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad Guzmán.  
6
María del Carmen Jímenez Cisnero, Docente del Departamento Ciencias  
Económico Administrativas Tecnológico Nacional de Mexico / IT de Ciudad  
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Investigaciones recientes han ampliado el foco hacia variables  
como la inflexibilidad psicológica, el agotamiento emocional o  
incluso la inteligencia moral, revelando que la procrastinación  
se parece más a un laberinto que a un simple desvío [15],[16].  
Comprender sus mecanismos es, por tanto, clave para intervenir  
de manera efectiva.  
En este sentido, el objetivo general de la investigación es  
analizar la procrastinación académica en estudiantes  
universitarios, con énfasis en el contexto mexicano,  
identificando  
sus  
principales  
factores  
causales  
y
correlacionales, así como sus implicaciones en el rendimiento  
académico y el bienestar. De manera más específica, se busca:  
1) determinar los niveles de procrastinación en estudiantes  
universitarios en México y compararlos con los reportados  
internacionalmente; 2) identificar las variables psicológicas,  
sociales y académicas asociadas a este comportamiento; y 3)  
Este estudio tiene como propósito evaluar el nivel de  
procrastinación académica en estudiantes universitarios,  
identificando los factores que la acompañan, especialmente en  
México, y contrastándolos con hallazgos internacionales. Para  
ello, se recurrió a la revisión sistemática de literatura científica,  
explorar  
posibles  
diferencias  
según  
características  
demográficas como el género y el nivel académico.  
combinando resultados cuantitativos  
y
cualitativos,  
y
analizando las principales causas y correlaciones. Los hallazgos  
son claros, aunque no simples: la procrastinación es un  
fenómeno ampliamente extendido, influido por variables  
psicológicas, contextuales y sociodemográficas. Algunas  
investigaciones sugieren diferencias según el género o el nivel  
académico, aunque no siempre de forma consistente, como si el  
fenómeno se resistiera a ser encasillado del todo [17], [18], [19],  
[20], [21]. Las conclusiones apuntan hacia una necesidad  
evidente: diseñar intervenciones que no solo atiendan al  
individuo, sino también al sistema en el que este se  
desenvuelve, fomentando habilidades de autorregulación y  
estrategias de afrontamiento.  
II.  
METODOLOGÍA  
Hay algo casi paradójico en intentar estudiar la procrastinación  
con absoluta disciplina, como si el propio acto de investigar  
fuera una pequeña rebelión contra esa tendencia tan humana a  
dejar todo para después. Esta investigación, sin embargo,  
decidió no posponerse a sí misma. Para entender el fenómeno,  
se emprendió una revisión sistemática de la literatura existente  
sobre  
la  
procrastinación  
académica  
en  
estudiantes  
universitarios. Para la búsqueda se utilizaron los descriptores:  
Procrastinación académica, Educación Nivel Superior y Auto  
regulación en los buscadores PubMed y repositorios de acceso  
abierto. Se priorizaron, claro, aquellas publicaciones que han  
pasado por el filtro de la revisión por pares ese ritual moderno  
donde las ideas son puestas a prueba antes de ser aceptadas.  
No es exagerado afirmar que la procrastinación académica  
representa un obstáculo significativo en la trayectoria de  
muchos estudiantes. Se manifiesta como una tendencia  
persistente a retrasar tareas importantes, aun sabiendo casi con  
certeza que ese retraso tendrá un costo. Es una especie de deuda  
contraída con el tiempo, que siempre cobra intereses. Su  
complejidad radica en la diversidad de factores que la  
alimentan: desde lo psicológico hasta lo social, pasando por lo  
contextual [22]. Aunque la investigación ha avanzado, aún  
quedan zonas grises, especialmente en contextos culturales  
específicos como el mexicano. A esto se suma un elemento  
contemporáneo difícil de ignorar: el uso problemático de la  
tecnología. Internet, con su inagotable capacidad de distracción,  
actúa como cómplice silencioso, amplificando la tendencia a  
posponer.  
El problema, entonces, no es menor. La alta prevalencia de la  
procrastinación académica no solo compromete el rendimiento,  
sino que también deteriora la salud mental y el bienestar general  
de los estudiantes. Y, pese a la abundancia de estudios, los  
mecanismos exactos que conectan variables como la ansiedad  
con la procrastinación siguen sin estar del todo claros. En  
México, por ejemplo, se ha observado este fenómeno en  
estudiantes de enfermería, donde impacta directamente en la  
gestión del tiempo y eleva el estrés. Asimismo, la relación entre  
la adicción a Internet y la procrastinación ha mostrado  
correlaciones significativas en universitarios. Durante la  
pandemia de COVID-19, esta problemática se intensificó,  
especialmente en estudiantes de bachillerato en línea, donde la  
percepción de ineficacia del aprendizaje a distancia actuó como  
combustible para la postergación [23], [24]. Todo esto  
Las palabras clave funcionaron como brújulas en este recorrido:  
“procrastinación académica”, “educación nivel superior” y  
“auto regulación”, tanto en español como en inglés. Cada  
término abría una puerta distinta, como si el fenómeno pudiera  
mirarse desde múltiples ventanas al mismo tiempo. Pero  
investigar también implica decidir qué dejar fuera. Se  
incluyeron estudios empíricos, revisiones sistemáticas y meta -  
análisis recientes que abordaran la procrastinación en la  
educación superior, privilegiando especialmente aquellos  
realizados en México y en el contexto latinoamericano. No es  
un detalle menor: las realidades educativas, como los climas,  
tienen sus propias particularidades. Al mismo tiempo, se  
consideraron investigaciones de alto impacto internacional, en  
un intento por equilibrar lo cercano con lo global, lo cotidiano  
con lo universal.  
En contraste, se excluyeron aquellos trabajos que no se  
centraban en la procrastinación académica universitaria o que  
carecían del rigor metodológico necesario. Porque, al final, no  
todo lo que se encuentra merece quedarse; investigar es también  
un ejercicio de selección, casi de juicio. El proceso de elección  
de los artículos se desarrolló en varias etapas: primero, una  
revisión de títulos y resúmenes, rápida pero estratégica; luego,  
una lectura completa de los textos más prometedores, como  
quien decide si un libro realmente merece ser leído hasta el  
final.  
De este recorrido surge la síntesis que se muestra en la Tabla 1,  
donde se mencionan las principales causas y factores asociados  
a la procrastinación académica.  
evidencia  
la  
necesidad  
de  
comprender  
mejor  
las  
particularidades de este fenómeno en distintos contextos.  
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Tabla 1. Principales causas de la procrastinación académica.  
Causa/Factor Asociado  
Descripción  
Evidencia/Estudio  
Ansiedad Estatal  
La ansiedad como emoción negativa se Fan et al., 2024  
correlaciona con la procrastinación, con el  
agotamiento  
mediador.  
del  
ego  
como  
posible  
Autoeficacia Baja  
La falta de confianza en la propia capacidad Goyal et al., 2024; Nada et al.,  
para realizar tareas académicas se asocia 2024; Ghasempour et al., 2024;  
con mayores niveles de procrastinación. Ashraf et al., 2023  
Una fuerte autoeficacia mitiga el impacto de  
la procrastinación.  
Agotamiento  
Académico  
El cansancio emocional y la falta de Govicar et al., 2024; Esteban et al.,  
motivación relacionados con el estudio 2024  
pueden conducir a la procrastinación.  
Adicción a Internet  
El uso problemático de Internet se Aznar-Díaz et al., 2020  
correlaciona  
con  
la  
procrastinación  
académica en estudiantes universitarios.  
Puede mediar la relación entre la angustia Eisenbeck et al., 2019  
psicológica y la procrastinación, lo que  
sugiere un rol en la evitación de  
experiencias internas.  
Inflexibilidad  
Psicológica  
Gestión del Tiempo La mala administración del tiempo y la Esquivel Pedraza et al., 2024;  
Ineficaz  
dificultad  
contribuyen  
procrastinación.  
para  
organizar  
las  
tareas Hidayat et al., 2023; Cholili et al.,  
la 2024; Maliki et al., 2024  
significativamente  
a
Miedo al Fracaso  
El temor a no cumplir con las expectativas Balkis et al., 2024  
puede llevar a los estudiantes a posponer  
tareas, especialmente cuando se combina  
con creencias irracionales.  
Perfeccionismo  
Tanto las dimensiones adaptativas como las Sepiadou et al., 2022; Ashraf et al.,  
desadaptativas del perfeccionismo pueden 2023  
predecir la procrastinación académica.  
Apoyo  
Social La falta de una red de apoyo adecuada Nada et al., 2024  
Insuficiente  
puede influir en la capacidad de los  
estudiantes  
para  
manejar  
el  
estrés  
académico y la procrastinación.  
Factores  
Demográficos  
(Género,  
Se han observado diferencias en la Al-Adamat & Mohammad, 2025;  
procrastinación según el género y el nivel Goyal et al., 2024; Jauhar et al.,  
Nivel académico, aunque los resultados varían 2024; Kiliç, 2022; Vilca, 2022;  
Académico)  
entre estudios.  
Gohain & Gogoi, 2020; Ashraf et  
al., 2023  
Ambientes  
Aprendizaje  
Distancia/Online  
de Los desafíos en el equilibrio entre estudio y Fang & White, 2024 30; Herdian,  
a vida personal, y la percepción de ineficacia 202  
del aprendizaje online, contribuyen a la  
procrastinación.  
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Por último, la propia forma de investigar el fenómeno también  
entra en juego. Las revisiones sistemáticas y los meta - análisis  
no solo organizan el conocimiento existente, sino que lo  
refinan, lo cuestionan y lo proyectan hacia nuevas preguntas  
[27], [28]. En este sentido, la validación de herramientas de  
medición, como la escala de procrastinación académica en  
español, resulta fundamental para garantizar que lo que se mide  
sea realmente lo que se quiere entender, sin distorsiones  
culturales o lingüísticas [29].  
III.  
RESULTADOS Y DISCUSIÓN  
La discusión de estos resultados deja entrever una verdad  
incómoda y, al mismo tiempo, reveladora: la procrastinación  
académica no es una pieza única y uniforme, sino más bien un  
entramado de hilos invisibles que se cruzan, se tensan y, a  
veces, se enredan. No es un defecto aislado, sino un  
comportamiento complejo donde dialogan factores internos y  
externos, como si la voluntad del estudiante estuviera siempre  
negociando con fuerzas que no controla del todo.  
En conjunto, todo apunta a una conclusión que, aunque evdente,  
no deja de ser inquietante: procrastinar no es simplemente  
“dejar para mañana”, sino habitar un conflicto constante entre  
lo que sabemos que debemos hacer y lo que, por razones más  
profundas de lo que quisiéramos admitir, terminamos evitando.  
Tomemos la ansiedad, por ejemplo. No actúa sola ni de forma  
directa, como un interruptor que se enciende y apaga. A veces  
se filtra a través del agotamiento del ego, debilitando la  
capacidad de autorregulación bajo presión, casi como una  
batería que se descarga justo cuando más se necesita 1. En este  
escenario, la baja autoeficacia y la falta de confianza en las  
propias habilidades académicas aparecen una y otra vez como  
protagonistas silenciosos: cuando un estudiante duda de sí  
mismo, postergar deja de ser un descuido y se convierte en una  
estrategia fallida, pero comprensible para evitar el fracaso. De  
ahí que cualquier intervención que ignore este punto esté, en  
cierto modo, construida sobre arena.  
IV.  
CONCLUSIONES  
La procrastinación en los universitarios mexicanos no es  
simplemente una cuestión de mala gestión del tiempo, aunque  
a veces se le trate como tal, casi con ligereza, sino un pulso  
interno entre lo que se quiere hacer y lo que, finalmente, se  
evita. Es, en esencia, un conflicto íntimo entre la intención y la  
acción, donde la tarea pendiente se percibe menos como una  
obligación académica y más como una fuente de malestar  
emocional de la que conviene huir, aunque sea  
momentáneamente.  
A esto se suma un actor moderno que no pide permiso para  
entrar en escena: la tecnología. Los hallazgos sobre la adicción  
a Internet en contextos como México y España sugieren que el  
aumento del tiempo frente a las pantallas no solo transforma la  
forma de estudiar, sino también la disposición a hacerlo. La  
distracción digital opera como una especie de canto de sirena  
contemporáneo: seduce, atrapa y, cuando uno quiere darse  
cuenta, el tiempo ha pasado sin dejar rastro productivo. En  
paralelo, la inflexibilidad psicológica emerge como un  
mecanismo menos visible pero igualmente decisivo: cuando  
gestionar emociones incómodas se vuelve difícil, evitar tareas  
se convierte en una salida rápida, aunque costosa. Así, la  
procrastinación no es pereza, sino, muchas veces, una forma  
torpe de autoprotección.  
En este escenario, la inflexibilidad psicológica y el miedo al  
fracaso actúan como fuerzas silenciosas pero persistentes. No  
se imponen de forma evidente; más bien operan como una  
presión constante, similar a ese ruido de fondo que uno deja de  
notar, pero que nunca desaparece del todo. Así, el estrés y la  
ansiedad no son simples acompañantes, sino detonantes que  
empujan al estudiante a posponer, como si aplazar fuera una  
forma de ganar tiempo frente a una amenaza difusa.  
En cuanto a las diferencias de género y de nivel académico, la  
literatura parece debatirse entre certezas y contradicciones.  
Algunos estudios encuentran diferencias claras; otros, en  
cambio, no logran confirmarlas. Esta tensión sugiere que no  
estamos ante verdades universales, sino ante fenómenos  
profundamente condicionados por el contexto: la cultura, la  
metodología e incluso las características de las muestras pueden  
inclinar la balanza en uno u otro sentido. Es una lección clásica  
de las ciencias sociales: lo que parece evidente en un lugar se  
desvanece en otro.  
El contexto mexicano añade matices particulares a este  
fenómeno. El uso problemático de la tecnología tan  
omnipresente como seductor y la fragilidad de algunas redes de  
apoyo han contribuido a que este hábito no solo aparezca, sino  
que se arraigue. Con el tiempo, la procrastinación deja de ser un  
episodio aislado y se convierte en un patrón que erosiona la  
percepción que el estudiante tiene de sí mismo, debilitando su  
confianza como una gota constante sobre la piedra.  
Frente a este panorama, pensar en soluciones superficiales  
resulta, cuanto menos, insuficiente. No basta con enseñar  
técnicas de organización o gestión del tiempo, como si el  
problema fuera únicamente logístico. Las instituciones de  
educación superior en México están llamadas a ir más allá,  
implementando programas de psicoeducación basados en  
enfoques cognitivo-conductuales que atiendan el núcleo del  
conflicto. Fortalecer la autoeficacia y dotar a los estudiantes de  
estrategias reales para enfrentar el agotamiento emocional se  
vuelve, entonces, una prioridad.  
Identificar estas causas no es un ejercicio meramente  
descriptivo; es, en el fondo, una invitación a intervenir con  
mayor precisión. Programas de psicoeducación basados en la  
terapia cognitivo-conductual [25], por ejemplo, apuntan a  
modificar no solo conductas, sino también las creencias que las  
sostienen. Y en momentos críticos como la escritura de tesis, la  
procrastinación adquiere un peso particular, casi como una  
sombra que se alarga en la recta final del trayecto académico,  
afectando de manera notable a estudiantes de último año [26].  
REVISTA INCAING ISSN24489131 (marzo-abril 2026) pp 74-78  
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Pero incluso esto requiere una mirada más amplia. Las  
intervenciones verdaderamente efectivas no pueden ser  
genéricas; deben ser sistémicas, sensibles a las particularidades  
culturales y demográficas de cada contexto. Solo así será  
posible no solo reducir la procrastinación, sino prevenir sus  
consecuencias más graves: el abandono escolar y el deterioro  
de la salud mental, dos caras de una misma moneda que, con  
demasiada frecuencia, se intenta ignorar.  
Al final, comprender la procrastinación es aceptar una paradoja  
profundamente humana: sabemos lo que debemos hacer, pero  
no siempre sabemos cómo enfrentarnos a lo que sentimos al  
hacerlo.  
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REVISTA INCAING ISSN24489131 (marzo-abril 2026) pp 74-78